sábado, 20 de marzo de 2010

Desembarco de Alhucemas

El Desembarco de Alhucemas fue un desembarco militar llevado a cabo el 8 de septiembre de 1925 en Alhucemas por el ejército y la Armada españolas y, en menor medida, un contingente aliado francés, que propiciaría el fin de la Guerra de Marruecos, se le considera el primer desembarco aeronaval de la historia mundial.

La operación consistió en el desembarco de un contingente de 13.000 soldados españoles transportados desde Ceuta y Melilla por la Armada combinada hispano-francesa. La operación tuvo como comandante en jefe al entonces "Director Militar" de España, general Miguel Primo de Rivera, y como jefe ejecutivo de las fuerzas de desembarco en las playas de la bahía de Alhucemas al general José Sanjurjo, a cuyas órdenes estaban las columnas de los generales jefes de las brigadas de Ceuta y Melilla, Leopoldo Saro Marín y Emilio Fernández Pérez, respectivamente. Entre los jefes participantes en la acción se encontraba el entonces coronel Francisco Franco, quien por su actuación al frente de las tropas de la Legión fue ascendido a general de brigada. El general estadounidense Dwight Eisenhower años después estudió a fondo la táctica empleada por los españoles en Alhucemas para trazar el plan del desembarco de Normandía.

La Radio Televisión Española realizó, hacia 1980, un valioso film documental sobre esta importante acción bélica.


El desembarco en la Bahía de Alhucemas

Biografia de Abd el-Krim

(o Abd-al-Krim) Dirigente de la resistencia contra la dominación colonial española en el norte de Marruecos (Tafersit, 1882 - El Cairo, 1963). Perteneciente a la tribu rifeña de Beni Urriaguel, era hijo de un cadí; tras recibir una educación en Túnez y Fez, sirvió a la administración colonial española en diversos puestos.

Sus primeras actividades contra la penetración colonial le llevaron a la cárcel en 1915. Pero fue en 1921, convertido ya en el máximo dirigente anticolonial de Marruecos, cuando organizó la sublevación general del Rif; las tropas españolas, derrotadas en Annual, hubieron de replegarse, mientras Abd-el-Krim se erigía en emir de un territorio independiente.

Al extender sus ambiciones a la parte de Marruecos bajo dominio francés, provocó el entendimiento contra él entre las dos metrópolis europeas. La contraofensiva hispano-francesa, a partir del desembarco de Alhucemas (1925), llevó a la derrota de los rifeños en 1926. Viéndose próximo a caer en manos de los españoles, se entregó a los franceses tras ejecutar a todos los prisioneros de aquella nacionalidad; este último acto de guerra no hizo sino acrecentar la imagen de Abd-el-Krim como hombre cruel y sanguinario, imagen basada en las formas de lucha propias de las tribus rifeñas, pero exagerada en España por el odio al enemigo y por el secular desprecio hacia las poblaciones norteafricanas.


Por acuerdo entre las autoridades coloniales españolas y francesas, Abd-el-Krim fue deportado a la isla de Reunión, colonia francesa en el océano Índico, en donde permaneció hasta 1947; en aquel año, autorizado por el gobierno francés a trasladarse a la metrópoli, consiguió escapar durante una escala en Port Said del barco que le transportaba, acogiéndose a la protección del rey egipcio Faruk.

Mantuvo su lucha desde el exilio contra la dominación colonial hasta 1952, poco antes de la independencia total de Marruecos (1956); a pesar de los honores que le concedió el primer rey de Marruecos, Mohammed V, rehusó volver a su país y permaneció en Egipto hasta su muerte, convertido en un símbolo del nacionalismo árabe.

Desaste de Annual y del Barranco del Lobo

Desastre de Annual
El Desastre de Annual fue una grave derrota militar española ante los rifeños comandados por Abd el-Krim cerca de la localidad marroquí de Annual, el 22 de julio de 1921, que supuso una redefinición de la política colonial de España en la Guerra del Rif.

La crisis política que provocó esta derrota fue una de las más importantes de las muchas que socavaron los cimientos de la monarquía liberal de Alfonso XIII. Así, los problemas generados por Annual fueron causa directa del golpe de Estado y la Dictadura de Miguel Primo de Rivera.

Desastre del Barranco del Lobo

Se conoce como Desastre del Barranco del Lobo a la acción militar acaecida en ese lugar, próximo a Melilla, pero ya en el territorio del protectorado, el 27 de julio de 1909 en la que las tropas españolas fueron derrotadas por los rifeños. Es considerada una parte de la Guerra de Melilla.

Exposición Internacional de esculturas en la Calle 1973-74



En 1973, se celebró en la ciudad de Santa Cruz de Tenerife la 1ª Exposición Internacional de Esculturas en la Calle, con obras de famosos artistas tales como Joan Miró y Henry Moore, entre otros.

Dicha exposición fue iniciativa de la Comisión de Cultura de la Delegación, en Santa Cruz de Tenerife, del Colegio Oficial de Arquitectos Técnicos de Canarias, en la cual formó parte el prestigioso crítico de Arte Canario D. Eduardo Westerdahl.
La mayoría de las esculturas fueron donadas a la ciudad por los artistas participantes en la muestra y están localizadas a lo largo de las avenidas Reyes Católicos, Asuncionistas y Rambla General Franco al igual que en el interior del Parque García Sanabria”
De la muestra escultórica en las citadas avenidas de la ciudad, caben destacar “La Femme Bouteille” escultura de bronce de Joan Miró (Barcelona 1893-1983), ubicada en el jardín del Parque Cultural Viera y Clavijo, “Sin Título” del escultor Andrés Alfaro (Valencia, 1929), situada en la Avenida de los Asuncionistas, estructura metálica de aluminio recientemente restaurada, “Ejecutores y Ejecutados” estructura de poliéster pintado de Xavier Corberó (Barcelona, 1935), situada en la Rambla General Franco, al igual que “El Guerrero Goslar” de Henry Moore (Gran Bretaña, 1898-1986), escultura de bronce, entre otras obras de arte, algunas de artistas canarios como “Lady Tenerife” de Martín Chirino (Las Palmas de Gran Canaria, 1925), ubicada en la plazoleta junto al Colegio de Arquitectos de Santa Cruz de Tenerife.

El Parque García Sanabria fue y es también escenario de esta muestra escultórica al aire libre. En su interior se pueden visitar obras destacadas como “El Monumento al Gato” del famoso artista tinerfeño Oscar Domínguez (La Laguna 1906) realizada en piedra y materiales reciclables como el vidrio, “Estela Espacial” escultura de acero inoxidable de Amadeo Gabino (Valencia, 1922), “Solidaridad” de Mark Macken (Bélgica, 1913) escultura hecha uniendo trozos de hormigón con cadenas de hierro y “Homenaje a Gaudí” de Eduardo Paolozzi (Gran Bretaña, 1924), ejemplos de las muchas otras que el visitante puede encontrar en este lugar.

Exposición Internacional de esculturas en la Calle

domingo, 28 de febrero de 2010

Biografia de José de Arce y Rojas

José de Arce y Rojas, nació en la capital palmera el día 8 de noviembre de 1651. Fue bautizado unos días más tardes en la parroquia Matriz de El Salvador, según consta en su partida de bautizo, custodiada en el archivo del templo.

En el seno de esta familia de "posición desahogada" se criaron los tres hijos: José, Juan y Luis de Arce y Rojas. Los dos primeros fueron educados en el convento de padres dominicos de San Miguel de Las Victorias.

Concluida su primera y segunda enseñanza, José y Juan fueron enviados a la Península para que siguiesen la "carrera literaria". El convento dominico de San Miguel de las Victorias de la capital palmera, donde iniciaron sus primeros estudios, se había fundado en 1530, habiendo mantenido las cátedras de Gramática, Teología y Filosofía. Sin embargo, estos jóvenes "habian nacido con verdadera vocacion al estado eclesiastico", por lo que, después de cursar los primeros estudios de la carrera de Derecho en el Colegio de San Hermenegildo de Sevilla, ingresaron en la Compañía de Jesús.

El profesor Martín González en su obra sobre la biografía del religioso palmero, nos dice que en aquella época "contaba tan sólo con 17 años, era blanco, alto, de pelo castaño y tenía un lunar en el carrillo derecho".

En la ciudad hispalense, José de Arce se había distinguido entre sus compañeros. Los Padres Jesuitas, ante el valor intelectual de nuestro biografiado, le habían hecho abandonar su verdadera vocación de leyes, instándole a ingresar en la Compañía fundada por San Ignacio de Loyola, "que tanto honor iba le iba a dar a nuestro don José y a la tierra que le vió nacer".

En el Colegio de San Ambrosio de Valladolid, los dos palmeros sobresaldrían en las materias eclesiásticas y en las ciencias "hasta entonces conocidas".

Se cuenta que ambos hermanos fueron agraciados con el don de la elocuencia. Así, en todos aquellos templos abarrotados en los que pronunciaron sus discursos y homilías, así como en numerosos colegios peninsulares, tanto en Valencia, Valladolid, Salamanca, Sevilla..., fueron muy elogiados.

Se dedicaron a la enseñanza y "á las Misiones". A la hora de profesar, renunció sus legítimas paterna y materna en el Padre Provincial de la Compañía de Jesús de Castilla La Vieja, quien las aplicó en el Colegio de San Ambrosio, para sus necesidades.

Había emitido sus votos en las casas y Colegio de San Luis, de Villa García de Campos, lugar elegido también para otorgar la escritura correspondiente ante el escribano José de Ulloa, el 8 de octubre de 1671.

Su Superior, ante la decisión del palmero de desarrollar su actividad en las misiones, decidió concederle la licencia y lo envió a la América meridional.

Fue Uruguay el primer lugar en el que se asentó. Más tarde, llegó a Buenos Aires en 1674. Allí fundó numerosos colegios y consiguió algo imposible de creer en aquellos momentos: concertar las paces entre unas poblaciones indígenas históricamente enfrentadas, los guaraníes y los guanoas.

Fue Rector del Colegio de la Villa de Tarija durante los tres años que duró su estancia en Bolivia.

Una vez en Paraguay, se convirtió en el Padre Superior en las reducciones de los indígenas. Allí catequizó "á aquellos indios con mucho aplauso y aceptacion de sus hermanos y superiores".

El Reverendo Padre José de Arce y Rojas fue una eminencia en el campo de las ciencias y de "las virtudes". El Padre Gerónimo de Herrera, en su historia de las Indias del Paraguay hace una larga "y gloriosa memoria de este Jesuita Palmero", llamándole "Apostol de dicha region y fundador de la mision de los pueblos Chiquitos".

Como refleja el cronista y alcalde don Juan Bautista Lorenzo Rodríguez en su completa y variopinta obra "Noticias para la Historia de La Palma", el Padre José de Arce "no solo figuró en su Compañía como catequista incansable, misionero y orador elocuente, sino tambien como fundador de nuevas Casas de mision con objeto de propagar la fé y de extender mas y mas la Religion del Crucificado".

El religioso Antonio Rivas y José de Arce entablaron a finales de 1691 buenas relaciones con un pueblo de las zonas bajas de Bolivia, llamado "Los Chiquitos". Se cuenta que este nombre se debió a las reducidas dimensiones de las puertas de las casas. Esto hizo que los conquistadores españoles pensasen en que se hallaban ante un poblado de indígenas de baja estatura. Realmente las chozas eran así confeccionadas para evitar las molestias producidas por las moscas y mosquitos que abundaban en la región, especialmente en la época de lluvias.

Curiosamente, los chiquitos eran más altos y fornidos que los habitantes del Altiplano. Los adultos lucían un magnífico cabello negro, mientras que los jóvenes de ambos sexos tenían la cabeza afeitada, conociéndose como los "pelados", y no se les permitía tener el cabello más largo hasta que se casaban. Todavía se conserva en el Oriente boliviano la palabra pelado para referirse a los adolescentes.

Las relaciones con los "chiquitanos" fueron cada vez más profundas e intensas. No querían que los religiosos los abandonasen. En aquel entonces poblaban la Chiquitanía indios de diversas etnias: chiriguanos, payahuas, zamucas, puysokas y ellos, los chiquitos.

Una época en la que, según el viajero español Ciro Bayo que los visitó en el siglo XIX, era común el infanticidio, especialmente cuando el parto era gemelar. También, como símbolo de hospitalidad, ofrecían a las jóvenes vírgenes de sus tribus a los forasteros.

En diciembre de 1691 fundaron la primera reducción de jesuitas llamada San Francisco Javier, inicio de la Evangelización de esas regiones, que ya en 1991 celebró su tricentenario. Como símbolo, los padres José y Pedro, ayudados por el poblado, erigieron una gran cruz de madera que se divisaba desde lejos.

Destinado por el Rey don Carlos II para entrar en tierra de "patagones", se le cambió la orden para que reconociera a los "chiriguanás".

A lo largo de treinta y nueve años, llevó a cabo un meritorio y difícil trabajo en las misiones, no exento de peligros y riesgos. Su férrea voluntad y su fuerte vocación evangelizadora pudieron con todos los graves obstáculos que iba encontrando día a día.

Numerosas tribus de aquella gran zona del Paraguay se beneficiaron de sus fundaciones: los chiquitos, borós, tabicás, piñocas, guaraníes, taucas y perroquis. Llegó a dominar las lenguas guaraní, chiquito, quichuo, chiriguaná y payaguá, tan necesarias para las conversiones que realizaba en todas las iglesias de su fundación. Le siguieron las misiones de San Rafael y San José de Chiquitos.

De las veintinueve reducciones que fueron fundadas por los misioneros jesuitas en la actual Bolivia, se conservan siete de sus iglesias, que hoy pertenecen al Patrimonio de la Humanidad; junto a ellas, constituyen su gran tesoro cultural millares de páginas de música barroca, algunas, como nos dice Vara y García, "partituras originales de notables músicos de la época y otras, de una especial simbiosis e aquel momento musical mezclado con elementos indígenas".

Circunscribiéndose a su actuación en la actual Bolivia, la colonización de los jesuitas comenzó en 1572 en la Audiencia de Charcas y, seis años después en Santa Cruz de la Sierra, desde donde se extendieron hacia Moxos (en el actual departamento boliviano del Benil) y a la Chiquitanía. Esta región actualmente suscita mucha atención, no sólo por su interés antropológico o cultural sino porque constituye una parte importante del departamento de Santa Cruz de la Sierra, el más desarrollado del país. Estamos hablando de una inmensa zona: una superficie superior a la Península Ibérica en la que los jesuitas ejercieron su acción misional.

Lorenzo Rodríguez, vagamente y con inexactitud geográfica, narra así la noticia de la muerte del mártir palmero: "Se ignora el lugar y la fecha en que falleció el Reverendo Padre don José de Arce y Rojas, ornamento de la Compañía de Jesús por sus virtudes y ciencia. Ha llegado a nosotros la noticia que murió mártir en Japón en olor de Santidad".

También el historiador palmero Fernández García, en su reportaje editado en la prensa local, decía: "El Padre de Arce y Rojas, después de terminar la evangelización, marcha al Extremo Oriente, más concretamente al Japón, donde muere martirizado por aquellos infieles". Es probable que ambos estudiosos se hayan referido a un sobrino de José de Arce, el también jesuita Francisco Javier de Arce y Montañez del que se cuenta que murió mártir en Manila, no en Japón.

Realmente fue el 15 de diciembre de 1715 cuando fue asesinado salvajemente, junto con el padre Bartolomé Blende, por los indios de Matto Grosso meridional (Brasil), los "payaguás" mientras exploraban los posibles caminos de Chiquitos a Paraguay. En otro estudio sobre el mártir palmero, Carlos Vara y Luisa García nos dicen que "José Arce, fundador de San Javier, primera reducción de Chiquitos, también murió a manos de los indios payahuas, en 1718" (véase la inexactitud cronológica).

Estos rebeldes a la catequización, tras martirizarlo, entregaron su cadáver a los "guaycurús", quienes vejaron su cuerpo. Luego lo ataron a una cruz de madera y lo lanzaron río abajo hacia las cataratas, instante que ha quedado perpetuado en las primeras imágenes de la película "La Misión" (1986).

Terminando con las palabras del ilustre maestro de investigadores y cronista oficial de esta ciudad, don Jaime Pérez García: "Lo mundano de su existencia se caracterizó por lo frugal de su comida y lo humilde de su vestimenta, en contrapartida a lo glorioso de su memoria. Se le recuerda como "APOSTOL DEL PARAGUAY".

Biografia de Rosa Luxemburgo

Rosa Luxemburgo nació el 5 de marzo de 1871 en Zamosc, cerca de Lublin, en la Polonia entonces controlada por Rusia, en el seno de una familia de origen judío. Su padre fue Eliasz Luxemburg III, comerciante de maderas judío, y su madre Line Löwenstein. Tuvieron cuatro hijos antes de Rosa, la cual nació con un defecto en el crecimiento que la discapacitó físicamente toda su vida. Después de estar postrada en cama por una dolencia en la cadera a la edad de cinco años, se quedó con una cojera permanente.[2]

Al mudarse a Varsovia, Rosa asistió a un instituto femenino de segunda enseñanza (Gymnasium) desde 1880. Incluso a esa edad tan temprana, Rosa aparece ya como miembro del partido polaco izquierdista «Proletariat» desde 1886. Este partido se fundó en 1882, 20 años después de la aparición de los partidos obreros en Rusia, e inició su andadura política con la organización de una huelga general, tras la cual el partido fue desbaratado y cuatro de sus líderes fueron condenados a pena de muerte. Algunos de sus miembros consiguieron reagruparse en secreto, uniéndose Rosa a uno de estos grupos.

En 1887 Rosa terminó la educación secundaria con un buen expediente, pero tuvo que huir a Suiza en 1889 para evitar su detención. Allí asistió a la Universidad de Zurich junto a otras figuras socialistas, como Anatoli Lunacharsky y Leo Jogiches, estudiando filosofía, historia, política, economía y matemáticas de forma simultánea. Sus áreas de especialización fueron la Teoría del Estado, la Edad Media y las crisis económicas y de intercambio de stock.

En 1890, la ley de Bismarck que prohibía la socialdemocracia fue derogada, lo cual permitió que un legalizado Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) consiguiera escaños en el Reichstag. Una vez en él, y a pesar de su discurso revolucionario, los miembros socialistas del parlamento centraron su labor cada vez más en la obtención de ventajas parlamentarias y en su enriquecimiento personal.

Rosa Luxemburgo, por el contrario, se mantuvo fiel a sus principios marxistas. En 1893, junto a Leo Jogiches y Julian Marchlewski (alias Julius Karski), fundaron el periódico La causa de los trabajadores (Sprawa Robotnicza), oponiéndose a las políticas nacionalistas del Partido Socialista Polaco. Rosa Luxemburgo creía que una Polonia independiente sólo podía surgir tras una revolución en Alemania, Austria y Rusia. Ella mantenía que la lucha debía focalizarse en contra del capitalismo, y no en la consecución de una Polonia independiente, negando por lo tanto el derecho de autodeterminación de las naciones bajo el socialismo, lo cual causaría su posterior enfrentamiento con Lenin.

Junto con Leo Jogiches cofundó el Partido Socialdemócrata del Reino de Polonia (SDKP), que posteriormente se convertiría en el Partido Socialdemócrata del Reino de Polonia y Lituania (SDKPiL) al unirse a la organización socialdemócrata de Lituania. A pesar de vivir durante la mayoría de su vida adulta en Alemania, Rosa Luxemburgo permanecía como la principal teórica de la socialdemocracia polaca, liderando el partido junto a Jogiches, su principal organizador.

En 1898, Rosa Luxemburgo obtuvo la ciudadanía alemana al casarse con Gustav Lübeck, y se mudó a Berlín. Allí participó activamente con el ala más izquierdista del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), definiendo claramente la frontera entre su fracción y la teoría revisionista de Eduard Bernstein, atacándole en 1899 en un folleto titulado ¿Reforma Social o Revolución?. La habilidad retórica de Rosa pronto la convirtió en una de las líderes portavoces del partido. Ella denunció repetidamente el creciente conformismo parlamentario del SPD frente a la cada vez más probable situación de guerra. Rosa insistió en que la crítica diferencia entre capital y trabajo sólo podía ser contrarrestada si el proletariado tomaba el poder y se producía un cambio revolucionario en todo el contexto de los medios de producción. Quería que los revisionistas abandonaran el SPD, lo cual no tuvo lugar, pero al menos consiguió que el líder del partido, Karl Kautsky, mantuviera el marxismo en el programa del partido, incluso cuando su intención era exclusivamente aumentar el número de escaños en el Reichstag.

Desde 1900, Rosa Luxemburgo expresó sus opiniones sobre los problemas económicos y sociales en varios artículos en periódicos de toda Europa. Sus ataques al militarismo alemán y al imperialismo se volvieron más insistentes conforme vislumbraba la posibilidad de la guerra, e intentó persuadir al SPD de significarse en la dirección opuesta. Rosa Luxemburgo quería organizar una huelga general que uniera solidariamente a todos los trabajadores y evitar la guerra, pero el líder del partido se opuso, lo que provocó su ruptura con Kautsky en 1910.

Entre 1904 y 1906 su trabajo se vio interrumpido a causa de tres encarcelamientos por motivos políticos. Sin embargo, Rosa Luxemburgo mantuvo su actividad política; en 1907 tomó parte en el V Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso en Londres, donde se entrevistó con Lenin. En el Segundo Congreso Socialista Internacional en Stuttgart, presentó la resolución - que fue aprobada - de que todos los partidos obreros europeos debían unirse para evitar la guerra.

Por esos años, Rosa comenzó a enseñar marxismo y economía en el centro de formación del SPD en Berlín. Uno de sus alumnos fue el que más tarde se convertiría en líder del SPD y primer presidente de la República de Weimar, Friedrich Ebert.

En 1912, su cargo de representante del SPD la llevó a los congresos socialistas europeos como el que tuvo lugar en París. Ella y el socialista francés Jean Jaurès propusieron que en el caso de que estallara la guerra, los partidos obreros de Europa debían declarar la huelga general. Al ocurrir el atentado de Sarajevo contra el archiduque Francisco Fernando y su mujer, que fueron asesinados en Sarajevo el 28 de junio de 1914, y aparecer la guerra ya inevitable, organizó varias manifestaciones (por ejemplo la de Fráncfort) llamando a la objeción de conciencia en el servicio militar y a no obedecer las órdenes. A causa de esto, fue acusada de «incitar a la desobediencia contra la ley y el orden de las autoridades» y sentenciada a un año de prisión. Su detención, sin embargo, no se produjo inmediatamente, lo que le permitió tomar parte en una reunión de la dirección socialista en julio, en la que confirmó desoladoramente que el sentimiento nacionalista de los partidos obreros era más fuerte que su conciencia de clase.

Asesinato de Trotsky

Stalin había dado orden de asesinar a Trotsky y, Jotov, encargado de las operaciones contra éste en México, se valió de dos comunistas catalanes, Caridad y Ramón Mercader (madre e hijo), para llevar a cabo el plan. Asimismo, ayudaron dos mexicanos de izquierda, Vicente Lombardo Toledano y David Alfaro Siqueiros.

Aunque el palacete en el que vivía estaba fuertemente custodiado, Ramón Mercader (conocido con el alias de Jaques Mornard) lograría infiltrarse en su círculo ganándose la confianza de una de las secretarias de Trotsky, Silvia Ageloff, con la que incluso mantuvo un noviazgo formal premeditado y planeado para perpretar el magnicidio. Con el pretexto de que leyera un escrito suyo se acercó a Trotsky y mientras este leía le clavó salvajemente un piolet en la cabeza. El grito de Trotsky se escuchó un estruendo en toda la casa, acudiendo rápidamente sus custodios pero no se pudo hacer nada.

León Trotsky moriría un día más tarde en un hospital de la Cruz Verde. Cabe señalar que a sus exequias, asistieron cerca de trescientas mil personas, en una ciudad que por aquel entonces apenas contaba con unos cuatro millones de habitantes.